Avancemos Juntos Texas: Ayuda para niños con discapacidad y necesidades especiales

Avancemos Juntos Texas: Ayuda para niños con discapacidad y necesidades especiales

Colaborando con el personal de auxilios

06/12/2015 | Publicado por: Debbie Bridge

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Lo que más me preocupa de tener un hijo autista, como madre, es lo que la gente en nuestra comunidad piensa acerca de él y la manera en que lo tratan (ya sea que esté o no esté conmigo).

Es un muchacho bastante grande y puesto que es autista, a veces se auto-estimula o hace ruidos raros que toman a la gente por sorpresa. Si se siente frustrado empieza a patear, a gritar y a enojarse.

Generalmente cuando se pone así en un lugar público, sólo le pregunto con voz suave y tranquila, “¿Ya te quieres ir a la casa? ¿Estás disgustado?”. Él responde a la pregunta específica que le estoy haciendo e inmediatamente todo a su alrededor se tranquiliza y él está menos alterado.

Sin embargo, cuando estuvo en la preparatoria la situación fue difícil y su comportamiento se intensificó. Es más, hubo un par de ocasiones en las que tuve que llamar a las autoridades para que me ayudarán. Pero fue entonces cuando noté que algunos miembros del personal de auxilio que acudió no sabían qué hacer con mi hijo.

Estaba angustiaba porque temía que mi hijo se haría daño o le haría daño a alguien más.

Afortunadamente, vivo en una comunidad pequeña donde todos conocen a mi hijo.

Así que decidí ir al departamento de policía para hablar con el sargento sobre mi hijo y explicarle la situación y lo que necesitaba. Le llevé una foto de mi hijo para que lo conociera. El sargento me ayudó e hizo lo necesario para estar seguro que los demás oficiales supieran quién era y la manera en que debían de tratarlo en caso que tuvieran que lidiar con él.

Hice lo mismo en la estación de bomberos.

Ahora, si llamamos al número de emergencia 9-1-1 para pedir ayuda, los miembros del personal de auxilio saben quién es mi hijo cuando responden a la llamada. Mi hijo se tranquiliza mucho cuando llegan porque lo llaman por su nombre y le dan el espacio que necesita para no sentirse incómodo. Aunque a veces aún tienen que usar sujetadores, al menos nadie se lastima cuando llegan a ayudarlo.

Y no es sólo para casos de emergencia. Por ejemplo, un día mi hijo estaba en el parque con su terapeuta. Una persona pasó por ahí y lo vio. Como pensaba que estaba solo, esta persona llamó al 9-1-1. La policía me llamó antes de acudir al parque y les dije que mi hijo estaba ahí con su terapeuta.

Toma tiempo establecer esta clase de relaciones con otros, además hay que estar al tanto de los cambios. Por ejemplo, si empieza a trabajar un nuevo encargado de departamento, tengo que ir a verlo, presentarme y contarle sobre mi hijo. Así que lo que hago es llevar a mi hijo y pasar a visitarlos regularmente. Hasta invité a las personas contacto del departamento de policía y de bomberos a la fiesta de graduación de mi hijo.

Quizás sea más difícil poder establecer esta clase de relaciones en áreas metropolitanas grandes. Pero como quiera que sea, aún hay muchas formas en las que puedes proteger a tu hijo.

Como soy la madre de un niño con discapacidad, tengo los números de teléfono de todas las organizaciones en la comunidad que nos pueden ayudar en caso de una emergencia, las iglesias, estaciones de policía cercanas la estación de bomberos y otros comerciantes locales. Siempre he tenido la costumbre de anotar sus teléfonos. También acostumbro llevar a mi hijo a estos lugares. Lo he hecho desde que estaba pequeño así que lo han visto crecer con el pasar de los años.

Así hay una probabilidad mayor que lo vea y reconozca alguien que lo conoce, en caso de que se llegue a perder. Si presentas a tu hijo a las personas que viven en tu comunidad, no sólo te ayuda a ti, sino que lo ayuda a él, aunque tu hijo no hable. No te imaginas lo bien que pueden relacionarse los extraños con alguien que no es capaz de hablar.

Entre más se relacione con otras personas, mejor. Esto es aún más importante cuando tu hijo entre a la etapa de la adolescencia.

Te recomiendo que trates de establecer una relación estrecha con el departamento de policía a pesar que no te sea posible lograr que todos los oficiales de policía conozcan a tu hijo. Estos son algunos consejos del Departamento de Policía de Austin.

  • Escribe y explica en 30 segundos qué es lo que necesita tu hijo y la manera en que la gente debe tratarlo. Como por ejemplo, si le gusta que lo toquen o no le gusta. Si llamarlo por su nombre lo tranquiliza o no lo tranquiliza. Esta hoja es un resumen que debes mantener cerca del teléfono en caso que tengas que llamar a la línea de emergencia 9-1-1. También guarda una copia en la cartera de tu hijo, o en el bolsillo de sus pantalones, para que siempre la traiga consigo al salir de la casa. Así el personal de auxilio sabrá lo que tiene que hacer y lo que le espera cuando llegue a ayudar a tu hijo.
  • Llama al departamento de policía para hablar con ellos sobre lo que necesita tu hijo. Los departamentos de policía en las ciudades grandes por lo regular mantienen un archivo de las “casas donde hay un potencial de riesgo” el cual consultan antes de dirigirse a la casa de dónde llamaron. Así que puedes pedirle al departamento de policía que tome nota de la situación con tu hijo para que cuando despachen a los oficiales a tu casa les den esta información.
  • Si llamas a la línea de emergencia 9-1-1, pide que despachen a un oficial de policía que se especialice en salud mental con el resto del cuerpo policiaco. Estos oficiales reciben entrenamiento especial para saber la manera de manejar una situación tensa y calmar a la persona que está teniendo una crisis.
  • Cuelga un letrero en la parte exterior de la puerta de tu casa que explique la situación de tu hijo para que la pueda leer el personal de auxilio y/o el oficial de policía cuando lleguen.

Yo he tomado tantas precauciones, que no me preocupo. Sé que mi hijo está seguro, que no corre peligro en la casa y que está a salvo en la comunidad.

Tomar todos estos pasos es muy importante porque no quiero que mi hijo tenga que vivir aislado del resto del mundo. Si puede salir y pasear en la comunidad, no solo ayuda a los demás a estar pendiente, también le permite a él poder salir y conocer amigos sin que tenga que acompañarlo yo. Además te sorprenderá lo bien que tratan a mi hijo. Hay personas que ni reconozco que cuando lo ven le dicen, “Hola, ¿te acuerdas de mí?”

Eso me da mucho gusto y me hace feliz.

Todas estas precauciones son esenciales, sin importar dónde vivas. Al fin y al cabo, tarde o temprano tú hijo será un adulto. Si lo ayudas ahora para que no corra peligro en tu comunidad, lo estarás ayudando a que desarrolle las destrezas que necesita para ser independiente y le estarás dando el apoyo que necesita para tener éxito.

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