Avancemos Juntos Texas: Ayuda para niños con discapacidad y necesidades especiales

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Aquí vamos… No azotes mi puerta - Parte 2

03/29/2016 | Publicado por: Stephania WIlliams

Lee la parte 1

Pasó una semana y la familia estaba funcionando de una manera positiva. Sin portazos, arrojar cosas o groserías.

Entonces la bomba estalló.

Drenda llegó como una tormenta a la casa después de lo que asumí, fue un día difícil en la escuela. Le pregunté cómo había estado su día. Su respuesta fue tan ruda como había sido su día. La dejé en paz por un rato para que se calmara. Una hora después, le pregunte si quería hablar ya que había notado que estaba molesta. “No.” Y entonces le pedí que comenzara a hacer su tarea y salí de la habitación

Aquí es cuando la bomba estalló. El azote de puerta, gritos, groserías. Escuche se aventaban cosas por toda la habitación. Me quede allí sentada. Escuche un par de golpes a la puerta y unas cuantas palabras que no recuerdo. Me quedé ahí por unos 45 minutos. No agité la cabeza y ni siquiera recuerdo haber pensado, “¡aquí vamos otra vez!

 Así que, después de esperar a que pasara la tormenta, me levanté y fui a la cocina a tomar un bocadillo. En ese momento, la puerta de la habitación de Drenda se abrió y salió una niña hermosa agotada y en las lágrimas.

Esperé unos segundos y le ofrecí mi bocadillo. Se sentó y se lo di. Le pregunté si había tenido un día difícil y ella respondió: "Sí".

Le pregunté, "¿Quieres hablar sobre lo que pasó?" Drenda me dijo que un chico que le gusta empezó a salir con otra chica y ella estaba muy molesta por eso. Ella y el chico se habían mantenido en contacto a través de notas en clase, y ahora él estaba hablando con otra chica. El maestro la descubrió escribiendo una nota en clase, se la recogió y no se la regresaría. Mi hija estaba molesta y no quería volver a la escuela.

Después de escuchar a Drenda y comprender las cuestiones, empecé a razonar con ella.

Hablé con ella sobre su educación, chicos, notas, maestros y crecer. Básicamente, le dije que hay muchos chicos que iba a conocer a lo largo de su vida. Ella y este chico.

Pueden ser amigos, pero su educación es más importante para su futuro. Le explique que ella estaba interrumpiendo el aprendizaje de otros en la clase. Luego, necesitaba discutir las cosas difíciles.

Le dije: "Drenda, sabes que azotaste la puerta, lanzaste las cosas por toda la habitación, y estabas diciendo groserías porque estabas frustrada." Drenda estuvo de acuerdo en lo que había sucedido. Le dije, "Recuerda que tuvimos una charla acerca de esto la semana pasada." Estuvo de acuerdo en que la tuvimos. Le pedí que fuera a la parte trasera de la puerta y leyera lo que dicen las normas. Drenda se levantó y fue a leerlo mientras decía: "Yo sé lo que dice."

Drenda regresó a la mesa. Luego le recordé que teníamos un acuerdo, “Drenda, basado en las normas, si azotas la puerta, la puerta se quita de tu cuarto por una semana. Si tiras cosas debes recogerlas y colocarlos donde deben estar y limpiar el área”.

Entonces le pregunté: "¿Quieres quitar la puerta y colocarla en el garaje o te gustaría que yo lo hiciera?”

Drenda dijo que lo haría entonces le dije, “por favor haz eso ahora y luego limpia tu habitación”

Cuando Drenda completó las tareas, le di las gracias. Luego pasé a razonar con Drenda.

Le dije: "Drenda, escuché unas palabras que no debes utilizar cuando estás molesta. Me gustaría que expandieras tu vocabulario. Vamos a conseguir un diccionario y buscar esas palabras. A continuación, vamos a buscar palabras que tienen el mismo significado, pero pueden ser utilizados por todo el mundo”.

Conseguí el diccionario y Drenda escribió las palabras no utilizables y juntas buscamos nuevas palabras. Drenda encontró algunas buenas maneras de expresarse a través del uso del diccionario. Ella escogió las palabras para usar ella y ambas acordamos que eran utilizables. Juntas rasgamos el papel que tenía las palabras que eran inservibles y pegamos las nuevas palabras a su espejo, junto con las normas.

Drenda ya se ha ganado su puerta nuevamente. Yo la escucho en la habitación a veces usando las palabras nuevas cuando está molesta, pero todavía arroja cosas. La puerta nunca se ha removido nuevamente.

Lo que ambas aprendimos de esta experiencia: los adolescentes aman sus puertas; está bien molestarse pero tienes que tener control sobre tus emociones y hay muchas palabras para expresarte con dignidad y sentimiento. 

Continuamos trabajando en pro de la comunicación verbal para expresarse en vez de tirar cosas y me percate que cada vez menos y menos cosas son lanzadas.

Con respecto a mí, me parece que estoy hablando más. Y ahora, nuestra familia parece estar funcionando más armoniosamente.

Así que, llena esa caja con recursos y herramientas que puedas utilizar en el momento. ¡Y recuerda, el mal comportamiento no es culpa tuya!

Para más consejos acerca del comportamiento, ve a Manejar los problemas de comportamiento de tu hijo con discapacidad en este sitio web.

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